NUTRICIÓN DEL PERRO DE EXHIBICIÓN DE RAZA GRANDE EN CRECIMIENTO

Martin Coffman, DVM
Research and Development Division
The Iams Company, Lewisburg, Ohio USA
Presented at the Iams Breeder' Symposium, 2002 - 2003 Edition


INTRODUCCIÓN
Los perros de gran tamaño constituyen unas de las razas más apreciadas del mundo. Aunque esta popularidad puede reflejar un interés renovado por las razas de campo, de protección y otros animales de trabajo, el aprecio de las razas grandes también se nota en el ámbito de las exhibiciones.
La diferenciación de las razas se remonta a los orígenes de la domesticación. Partiendo de perros salvajes y lobos, el ser humano descubrió algunas características en los primeros cánidos domesticados que podían ser útiles para su supervivencia. Ya fuera para cazar, husmear, jugar o vigilar campamentos, el ser humano empezó a criar a los perros para que cumplieran unos cometidos específicos. Ahora, muchos siglos después, cada raza se ha convertido en una entidad individual que es un fiel reflejo de aquellos usos primitivos, si bien el progreso de la sociedad ha restado importancia a su función original. Muchas de las razas más útiles desarrolladas por los humanos precisaban un tamaño de cuerpo grande para ser funcionales. El deseo de preservar estas razas grandes y su estructura funcional ha contribuido a su popularidad permanente.
Aunque esta moda de las razas grandes es comprensible, hay dos factores que se han combinado para aumentar la cantidad de cachorros de razas grandes que llegan a las clínicas veterinarias con enfermedades relacionadas con el desarrollo óseo. En primer lugar, las razas grandes de los grupos de perros de trabajo, deportivos y sabuesos han atraído a nuevos propietarios, muchos de ellos sin experiencia alguna con perros. Aunque los adiestradores y criadores profesionales aconsejan a menudo a los nuevos competidores en muchas áreas de la competición canina o la nutrición, las necesidades únicas de los cachorros de razas grandes en concreto continúa siendo una fuente de confusión para muchos.
En segundo lugar, estas razas tienen de por sí un riesgo más elevado de sufrir problemas óseos ya a una edad temprana que las razas pequeñas o medianas. Así, los problemas de desarrollo de las articulaciones son más frecuentes en estos cachorros por los que optan muchos de los nuevos competidores. Estos dos factores sumados al deseo desmesurado de ser amo del “perro más grande de la ciudad” contribuyen a la aparición de problemas óseos y de las articulaciones en estos perros de gran tamaño.



NUTRICIÓN BÁSICA DE LOS CACHORROS DE RAZAS GRANDES

Es posible que entre los propietarios de perros inexpertos exista una falta de conocimientos sobre la investigación relacionada con la nutrición de los cachorros de razas grandes. Aunque la mayoría de los estudios se han llevado a cabo con cachorros de gran danés, la aplicación de las investigaciones se extiende a todas las razas grandes. En lo que respecta a la nutrición, cualquier raza que al crecer llega a pesar más de 22,5 kg se considera una raza grande.
Enfermedades como la osteocondrosis, la displasia de cadera, la panosteitis o enostosis e incluso la osteodistrofia hipertrófica tienen influencias nutricionales,1,2 aunque también pueden desempeñar un papel importante la genética, los traumatismos y las infecciones. Por ejemplo, la causa de la panosteitis parece ser la combinación de varios factores, pero se da principalmente en huesos largos de crecimiento rápido. Si podemos controlar el índice de crecimiento de esos huesos, seremos capaces de reducir la incidencia de la panosteitis en los cachorros en fase de crecimiento. Además, los investigadores han documentado que el aumento de los suplementos de calcio modifica la acumulación de calcio en los huesos y puede causar alteraciones en la estructura ósea.3 Estas alteraciones afectan al diámetro del agujero nutricional del hueso, una pequeña abertura en el hueso que permite que los vasos sanguíneos entren en la cavidad de la médula, lo que conlleva la reducción del flujo sanguíneo entrante y puede provocar panosteitis. La osteocondrosis, la displasia de cadera y otras enfermedades óseas del desarrollo tienen factores nutricionales similares como parte de su desarrollo.
Los nutrientes más estudiados con relación a los problemas óseos del desarrollo en cachorros son el calcio, las calorías y las proteínas. De éstos, únicamente las ingestas calóricas y de calcio están documentadas como factores causantes. Los niveles dietéticos de las proteínas no tienen efecto alguno en el desarrollo de los problemas óseos del perro en crecimiento si se controla la ingesta calórica.4 De hecho, los cachorros en crecimiento necesitan unos niveles proteínicos normales que les ayuden a desarrollar una masa magra corporal óptima. Una ingesta elevada de calcio con la dieta, ya sea mediante suplementos o por sobrealimentación con alimentos comercializados en el mercado puede ser un factor causante de muchas de estas enfermedades.5 Estas asociaciones entre factores dietéticos y problemas óseos han originado un gran número de estudios sobre la nutrición de razas de gran tamaño, sobre todo en cachorros de razas grandes.6-10 Dichos estudios han documentado que una alimentación inadecuada durante el crecimiento está relacionada con varios trastornos óseos en perros.
Alrededor de un 22% de los perros de menos de un año están afectados por trastornos óseos del desarrollo y más del 90% de estos casos se ven influidos por factores nutricionales.11 Insistimos, hay dos situaciones nutricionales que son factores importantes de las causas de los mencionados trastornos: ingestión a elección del animal de una dieta que implica un consumo excesivo de calorías y suplementos de calcio durante la etapa de crecimiento del cachorro. La aparición de trastornos en el desarrollo de los huesos suele asociarse con el crecimiento rápido de los huesos largos. Los trastornos más comunes son la displasia de cadera canina (DCC), la osteocondrosis y la osteodistrofia hipertrófica (ODH).


LOS TRASTORNOS DE DESARROLLO
La displasia de cadera canina es una compleja enfermedad biomecánica de la articulación de la cadera. Habitualmente, las superficies de la junta de la articulación de la cadera y la superficie de la cabeza del fémur no encajan. Esto provoca diversos grados de relajación (holgura) en la articulación, factor que a su vez determina la gravedad de la enfermedad. La relajación de la articulación puede provocar su remodelación y resultar en artritis. Los síntomas clínicos varían; pueden ir desde una cojera severa en la etapa joven hasta la inexistencia de señales en toda la vida. La displasia de cadera canina tiene su origen en muchos factores. Los genéticos son muy importantes, así como los traumatismos en las articulaciones y otros factores ambientales. De estos factores ambientales, la dieta y el ritmo de crecimiento cobran gran importancia, sobre todo entre los 3 y los 8 meses de edad. Los cachorros que ganan demasiado peso durante este periodo sufren cambios serios más frecuentes en la articulación de la cadera y, por lo tanto, más cambios degenerativos en dicha articulación que en el caso de mascotas que crecen a un ritmo más pausado.1,9
Las osteocondrosis, y entre ellas la osteocondritis disecante (OCD), se caracterizan por interrupciones puntuales en la maduración del cartílago. Si bien el problema puede afectar a diversos puntos del esqueleto, suele darse sobre todo en el hombro, la babilla, el jarrete y el codo. Las osteocondrosis pueden provocar graves inflamaciones en las articulaciones o enfermedades degenerativas de las articulaciones que afectan a la superficie del cartílago. La osteocondritis disecante se produce cuando un pedazo minúsculo del cartílago se separa del hueso sobre el que reposa y lo expone al fluido de la articulación. Aunque factores tales como la edad, el sexo y la raza guardan relación con la OCD, desde un punto de vista nutricional se ha prestado atención sobre todo a la adquisición excesiva de peso y a la suplementación con calcio.12,13 Las razas más propensas a sufrir OCD son gran danés, labrador retriever, terranova y rottweiler.12
La osteodistrofia hipertrófica también afecta, sobre todo, a las razas grandes y gigantes, y se caracteriza por un depósito excesivo y una absorción retardada del hueso en el distal del radio, el cúbito y la tibia. A medida que avanza la enfermedad se producen daños en los tejidos blandos que rodean los grandes depósitos óseos. Los síntomas más habituales son dolor e inflamación, cojera concurrente y fiebre.


LO QUE SE RECOMIENDA
En el mejor de los casos, como criadores hemos de estar al tanto de las últimas investigaciones para asesorar mejor a quienes compran cachorros o a los que se inician en el ámbito de las competiciones de los deportes caninos. La aplicación de las investigaciones actuales dicta las siguientes recomendaciones nutricionales para los cachorros de razas grandes (tabla):

  1. No complemente las dietas con calcio añadido
  2. Elija una dieta con niveles moderados de calcio
  3. Elija una dieta con niveles moderados de calorías
  4. Elija una dieta con niveles normales de proteínas

¿CUÁNDO CONVIENE EMPEZAR CON LA ALIMENTACIÓN PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO?
Los exhibidores de mayor éxito saben que la nutrición es una herramienta importante a la hora de poner en forma al perro de exhibición. El tipo de nutrición necesaria que proporcione la energía para el rendimiento óptimo de un perro de exhibición puede no ser igual que la nutrición óptima para los cachorros de razas grandes. Surge, pues, la pregunta acerca de cuándo es mejor empezar a alimentar con los niveles de calorías más altos relacionados con las comidas para perros de trabajo e interrumpir la alimentación a base de una dieta especial para cachorros de razas grandes. Por ejemplo, la dueña de un cachorro de pointer alemán de pelo duro de 6 meses de edad quiere empezar a exhibirlo; también tiene previsto utilizarlo en pruebas de caza y eventos de obediencia. El entrenamiento empezará en serio, por lo que se plantea cuándo empezar a alimentarlo con una dieta más adecuada para perros sometidos a grandes esfuerzos.
En el mejor de los casos, el cachorro se alimentará a base de una dieta concebida para razas grandes hasta por lo menos los 12 meses, momento en que la incidencia de las enfermedades óseas del desarrollo disminuye considerablemente. Debido al aumento de las necesidades calóricas de los perros durante el entrenamiento, puede ser aconsejable aumentar la cantidad de la dieta para razas grandes durante el periodo intermedio entre los 6 y los 12 meses. Sin embargo, a medida que se aumenta la comida también crece la ingesta total de calcio. Por ello, conviene realizar mensualmente evaluaciones concienzudas del cachorro con el fin de garantizar que se mantengan el peso corporal y el índice de crecimiento óptimos.



Cada caso, como éste, debe evaluarse por separado para alentar a mantener un peso corporal saludable y minimizar los riesgos de padecer enfermedades óseas y de las articulaciones. A los 12 meses de edad un perro típico se beneficiará durante el entrenamiento o la preparación para la exhibición de un cambio a una dieta más densa en nutrientes. Sin embargo, los cachorros que no estén entrenándose para competición sacarán más provecho de la dieta especial para razas grandes durante seis meses adicionales.


CONCLUSIÓN
La gestión del índice de crecimiento en la cría de cachorros de razas grandes requiere un control meticuloso de las necesidades nutricionales de cada uno de los cachorros. Se debe mantener una ingesta óptima de calcio y calorías, no sólo mientras el cachorro crece, sino también cuando empieza la fase de entrenamiento intensivo. Los niveles de proteínas en la comida deben ser suficientes para mantener el crecimiento normal de la musculatura. La programación del cambio a una alimentación para mejorar el rendimiento durante el entrenamiento intenso debe evaluarse caso por caso.


REFERENCIAS
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2. Nap RC. Nutritional influences on growth and skeletal development in the dog [thesis]. Utrecht, The Netherlands: Utrecht University; 1993.
3. Hazewinkel H. Etiology and pathogenesis of OCD, ED, HOD, in Proceedings. Large Breed Health Care Symposium, Venice, Italy; 2001.
4. Nap R. Effects of dietary protein levels on skeletal development in large breed dogs, in Proceedings. Large Breed Health Care Symposium, Venice, Italy; 2001.
5. Hazewinkel H. Influences of chronic calcium excess on the skeleton of growing Great Danes. J Am Anim Hosp Assoc 1985; 21: 377-391.
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7. Sunvold GD, Bouchard GF. The glycemic response to dietary starch. In: Reinhart GA, Carey DP, ed. Recent Advances in Canine and Feline Nutrition, Vol. II: 1998 Iams Nutrition Symposium Proceedings. Wilmington OH: Orange Frazer Press, 1998; 123-131.
8. Johnson JA, Austin C, Breuer GJ. Incidence of canine appendicular musculoskeletal disorders in 16 veterinary teaching hospitals from 1980-1989. J Vet Comp Orthop Trauma 1994; 7:56-59.
9. Crenshaw TD. Nutritional effects on bone strength in the growing canine. In: Reinhart GA, Carey DP, ed. Recent Advances in Canine and Feline Nutrition, Vol. II: 1998 Iams Nutrition Symposium Proceedings. Wilmington OH: Orange Frazer Press, 1998; 29-40.
10. Hedhammer A, Wu F, Krook L, et al. Overnutrition and skeletal disease-an experimental study in growing Great Dane dogs. Cornell Vet 1974; 64:1-159.
11. Lavelle RB. The effect of the overfeeding of a balanced complete commercial diet to a group of growing Great Danes. In: Burger IH, Rivers JPW, eds. Nutrition of the Dog and Cat. Cambridge UK: Cambridge Univ Press, 1989; 303-316.
12. Slater MR, Scarlett JM, Kaderly RE, et al. Breed, gender, and age risk factors for canine osteochondritis dessicans. J Vet Com Orthop Trauma 1991; 4:100-106.
13. Slater MR, Scarlett JM, Donoughue S, Kaderly RE, Bonnett BN, Cockshutt J, Erb HN. Diet and exercise as potential risk factors for osteochondritis dessicans in dogs. Am J Vet Res 1992; 53:2119-2124

 

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